DESARROLLO INTEGRAL DEL DEPORTISTA

Es un proceso de aprendizaje con el fin de liberar el potencial del deportista para mejorar su rendimiento deportivo y su desarrollo humano.

Para lograr los objetivos, el trabajo del coaching deportivo pasa por reconocer y enriquecer el modelo mental del deportista, ampliando su nivel de consciencia y creando un plan de acción. En este proceso se descubrirán tanto las potencialidades como las dificultades o limitaciones del deportista, que tendrán que ser atendidas.

Darse cuenta y estar motivado después de una charla con el coach es importante, pero a veces, no es suficiente para que se produzca el cambio. Hay que dominar las habilidades, esforzarse y utilizar las técnicas adecuadas. Sabemos que los buenos resultados aumentan la autoconfianza del deportista y los resultados negativos la disminuyen. Eso, junto con las expectativas propias y ajenas, la presión y el estrés que provocan esas situaciones, serían las cuestiones a gestionar. Es ahí donde muchas veces, reside la diferencia entre los deportistas.

LA RETIRADA DEPORTIVA

Es un proceso de transición, más o menos doloroso, donde el deportista tiene que adaptarse a los cambios en su vida.

Muy pocos se preparan para ese momento.

El deportista cuando está activo tiene un respaldo institucional, económico y social. Al perder esos refuerzos, aparecen sentimientos de pérdida y vacío, que a su vez, podrían crear dificultades en su identidad y su autoestima. Las dificultades de la retirada deportiva están estrechamente vinculadas con el nivel de identificación de los deportistas con el deporte que hacían.

El trabajo del coach deportivo en estos casos se basa en entender al deportista desde su totalidad como individuo y no solo como un mero deportista. Reconstruir la identidad, buscar los recursos personales o reorganizar la motivación, serian algunos de los temas a tratar.